martes, 11 de septiembre de 2018

¿Que mensajes estamos dando sobre el Ahogamiento en España?

Según un estudio publicado en 2010, tenemos 200 veces más probabilidades de morir ahogados que en un accidente de tráfico. En España, el ahogamiento es un grave problema de salud pública que cada año causa un promedio de 500 fallecidos y más de 600 personas hospitalizadas y los socorristas realizan miles de rescates cada verano. Sin embargo, no hay una intervención pública como sí se hace con el tráfico u otros temas sociales igualmente graves. Cada principio del verano el Ministerio de Sanidad publica una nota de prensa con las cifras de fallecidos y hospitalizados del I.N.E. -con año y medio de desfase- y repite tibiamente el mismo mensaje. Pero no se conoce la verdadera dimensión del problema, porque no hay estudios, no se recopilan detalles, no hay un departamento con responsabilidad, ni hay campañas públicas de prevención del ahogamiento.
Hay distintas iniciativas promovidas por organizaciones de Socorristas como la Federación Española de Salvamento y Socorrismo (-FESS-) que publica informes periódicos rotulados como "INA" (Informe nacional de ahogamientos), y nuestro programa de investigación científicaahogamiento.com que está promovido por la Escuela Segoviana de Socorrismo (www.sossegovia.com)y la Asociación Española de Técnicos en Socorrismo Acuático y Socorrismo (AETSAS), que pretenden aportar conocimientos y experiencia para arrojar luz al respecto, difundiendo mensajes e intentando concienciar a la población y a los responsables públicos. 
Y además de la falta de conexión entre estas iniciativas, estamos encontrando aspectos que van más allá de la emisión de cifras o del intento de abarcar la dimensión del problema y que afectan al propio diseño de cada iniciativa, cómo se está realizando la labor de recopilación de los datos, cómo se están analizando y presentando públicamente y también, y mucho más relevante, a la naturaleza de los mensajes que se están difundiendo por parte de ambas iniciativas.
En esta entrada intentamos esbozar una perspectiva que nos ayude a enmarcar adecuadamente este problema. 


 ¿En qué consiste nuestro proyecto: ahogamiento.com? 

Ahogamiento en España es un proyecto de investigación totalmente altruista iniciado en 2008 con el auspicio de  ESS (Escuela Segoviana de Socorrismo) y AETSAS (Asociación Española de Técnicos en Socorrismo Acuático) para avanzar en el conocimiento sobre el Ahogamiento. Además de diversos trabajos y publicaciones que pueden consultarse en abierto en Research Gate, una de sus líneas de trabajo es conocer la realidad del Ahogamiento en España y para ello recopila sistemáticamente desde el año 2011 las noticias de ahogamiento aparecidas en los medios escritos y digitales, informes de los servicios 112 y comunicaciones de los servicios de socorrismo.
Hasta el 2 de Septiembre de 2018, hemos recogido 4128 incidentes de Ahogamiento con 5133 víctimas (mortales y no mortales) y publicado informes y análisis anuales desde 2014 en la web www.ahogamiento.com y el objetivo es recopilar, al menos, 10 años de datos para poder tenrer una perspectiva y series de datos adecuadas. Los resultados preliminares y otros trabajos técnicos se han presentado en diversos foros y congresos nacionales e internacionales y hemos contado con el asesoramiento de expertos internacionales de I.D.R.A. (International Drowning Researchers Alliance) y el apoyo de empresas como ABRISUD para los informes de ahogamiento de menores.
Para realizar el análisis de los datos y asegurar que la interpretación se hace con la adecuada corrección y significación estadística, contamos con la colaboración de la Universidad de Cantabria coordinada por el  doctor Diego García Saiz que pertenece al departamento de ingeniería informática de la Universidad de Cantabria.


 ¿Dónde están los datos "oficiales"?

En primer lugar, hay que señalar que ninguna de las dos fuentes de datos: el denominado “Informe Nacional de Ahogamientos” (INA) de FESS, y los datos que publicamos en Ahogamiento.com son cifras “oficiales”, ni tampoco están completas, puesto que ambas se surten de las noticias que se publican en los medios de comunicación. Inevitablemente, la recolección es parcial, puesto que no todos los incidentes de ahogamiento se publican en los medios. El informe de FESS, únicamente recoge los fallecimientos y el conjunto de datos que recogen es bastante reducido y cuenta, por tanto, con poco margen para el análisis. 
A esto se suma el que no existe en España (ni en el conjunto del Estado ni en las Adminsitraciones Regionales) un sistema de recogida y tratamiento de datos específico para el Ahogamiento, y que la única cifra verdaderamente oficial de la que se dispone es la que recoge la “Estadística de defunciones según la causa de muerte” que el I.N.E. publica con un desfase de un año y medio. Esto que hace muy difícil tanto conocer las cifras y circunstancias con inmediatez, como poder detectar y reaccionar ante situaciones que precisen de una actuación rápida.

¿Son fiables los datos que recogemos?

El Ahogamiento en España es un iceberg del que todavía tenemos que descubrir cuán grande es la parte que no vemos. Un documentado estudio publicado por la Fundación MAPFRE sobre 590 playas de Bandera Azul de España indica que en 2016 se realizaron más de 6.400 rescates. Como se puede fácilmente deducir, la diferencia con el número de casos que hemos recogido en las noticias publicadas es enorme. En cuanto a los rescates y los ahogamientos no mortales, sólo estamos vislumbrando una pequeña parte de los casos reales, quizá menos de un 20%.

En el año 2017 y según los datos obtenidos a través de una simple recopilación de los informes periódicos de los servicios de socorrismo en playas publicados en la prensa, obtuvimos una cifra superior a los 6.000 rescates o intervenciones de personas en riesgo de ahogamiento y el total estimado para las playas españolas estimamos que superará con creces las 25.000 intervenciones.

Como se observa en la Fig.1, además de que los medios publican cada vez con más frecuencia los casos de ahogamiento, nuestro equipo y sistema de recogida de datos se ha ido afinando con el tiempo, y podemos afirmar que, en cuanto a los casos mortales, www.ahogamiento.com y con todas las reservas lógicas, la fiabilidad de nuestra recogida respecto al INE ha crecido del 58% en 2013 al 75% en 2015 y por encima del 90% en 2016.


Fallec.
Hombre
Fallec.
Mujer
Total
Fallecidos
Hospitaliz
Hosp.
Menores
2011 INE
373
100
473
535
147
2012 INE
358
80
438
656
190
2013 INE (AETSAS)
385
86
471 (262)
576
160
2014 INE (AETSAS)
365
100
465 (345)
626
186
2015 INE (AETSAS)
358
100
458 (341)
600
177
2016 INE (AETSAS)
362
96
458 (464*)
567
195
2017 AETSAS
434
110
544
323
76
2018 AETSAS
233
76
309
209
37
Fig.1- Datos INE/AETSAS
* La diferencia en las cifras de 2016 probablemente se debe a los casos que se producen en el medio acuático y que el INE posteriormente califica como debidos a otras causas y no debido a ahogamiento (IAM; ACVA, etc) a partir de los datos médicos o de la autopsia, -que no están disponibles de forma pública-.

¿Un problema de "números" o un problema de "escala"? 

  Nuestro proyecto ahogamiento.com recoge tanto incidentes mortales como no mortales, algo esencial si se quiere conocer la realidad del problema del Ahogamiento. 

Tener únicamente en cuenta los casos mortales, produce un importante sesgo a la hora de realizar el análisis, de la misma manera, por ejemplo, que para considerar el problema de los accidentes de tráfico sólo se tuviera en cuenta el número de fallecidos (en torno a 1200 en el año 2017: -el número-) en lugar del total de accidentes (por encima de 85.000: -la escala-).

Como se ha mencionado, recoger los rescates y los casos de ahogamiento no mortales comporta una enorme dificultad ya que en su mayoría no aparecen en los medios y no se mencionan salvo como un número en los informes de fin de temporada de los servicios de playas. Conocer tan sólo una escueta cifra de los rescates realizados, aparte de arrojar alguna luz sobre el posible volumen de la parte ignota del iceberg, tampoco aporta información relevante

 Y aunque hay una norma para las piscinas públicas en España que obliga a la comunicación a través del "Sistema de notificación de incidencias acuáticas (AQUATICUS)", parece que es claramente ineficaz y, salvo error, no tenemos constancia de que los datos recogidos se hayan utilizado para implementar medidas preventivas. Para el resto de espacios acuáticos no hay ninguna norma que obligue a comunicar los incidentes.. 


Fig.2- Los números, a escala

No es igual hablar de 500 fallecidos a secas, que de 500 fallecidos en una escala de 1.000 incidentes, o de 500 fallecidos en una escala de 20.000 rescates (Fig.2). No tenerlo en cuenta puede dar lugar a interpretaciones erróneas, y todavía peor, a no enfocar adecuadamente las medidas y políticas de prevención que deben ponerse en marcha para la reducción de los incidentes de ahogamiento y la mejora de los servicios de socorrismo profesional.

Por tanto, a la hora de hacer interpretaciones de los datos se ha de tener en cuenta que estamos tratando datos parciales y que ello aporta un sesgo importante que inclina la balanza de manera sustancial. Veamos por qué y algunos ejemplos de cómo hacer un análisis más equilibrado.

¿Se han reducido los casos de ahogamiento mortales en 2018?
¿Cuáles son las causas?

Según nuestros datos provisionales, al final del mes de agosto de 2018 se habían producido 308 fallecidos (251 según FESS). Fig.3

Fallecidos*
Año






mes
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Total
ene
9
22
2
38
42
29
142
feb
6
10
10
25
21
12
84
mar
6
23
24
21
26
100
abr
4
21
15
29
29
23
121
may
20
31
56
31
25
163
jun
6
40
52
64
76
42
280
jul
62
80
52
82
90
68
434
ago
86
63
75
79
87
83
473
sep
32
40
34
31
50

187
oct
16
32
24
13
40
125
nov
22
5
11
10
24
72
dic
19
6
12
13
33
83
Total general
262
345
341
464
544
308
2266
Hasta Agosto
173
262
260
397
397
308
1797
Fig.3 – Distribución de los ahogamientos mortales por meses - (Datos www.ahogamiento.com)

Como se puede observar, hasta Agosto de 2018 ha habido una reducción en las cifras totales de fallecimientos y también en el número de incidentes frente a los últimos años. Cuando se analizan los datos en función de las posibles variables que pueden haber influido, se observa claramente que la reducción obedece a las comparativamente bajas cifras de fallecidos en los meses de mayo, junio y julio, así como en el repunte que hubo en enero de 2016 y 2017 que no se ha repetido en este año.

Según nuestro análisis, el factor que más ha influido ha sido una meteorología poco favorable, que ha reducido la afluencia a los espacios acuáticos. En los meses de enero de 2016 y 2017 y también en menor medida en 2018, hubo un repunte de incidentes producidos como consecuencia de las condiciones adversas del agua. Durante el año 2018 la meteorología ha sido desfavorable para las actividades acuáticas hasta bien entrado el mes de julio, lo que se refleja claramente tanto en las cifras totales como en el tipo de incidentes recogidos.

Otros dos factores para tener en cuenta son el incremento de los visitantes extranjeros, con un récord de 82 millones en 2017 y el progresivo alivio de la situación de crisis económica que a partir de mediados de 2016 ha impulsado el turismo nacional incrementando la afluencia a las playas y zonas de ocio acuático veraniego, potenciado además, como decíamos, por la bonanza meteorológica.

Sin embargo, a diferencia de lo que la interpretación de FESS indica, las cifras provisionales del mes de agosto de 2018 frente a las series anuales recogidas no reflejan una reducción apreciable, (83 en 2018 frente a 87 en 2017 y 86 en 2013, con un promedio anual de 78 desde 2013) y muestra la misma tendencia de los últimos 6 años: los dos meses centrales del verano acumulan las cifras más elevadas. Los meses de junio y julio sí que muestran una reducción apreciable, como ya se ha comentado.

¿Cuántos de los fallecimientos se producen en zonas sin vigilancia?

Un aspecto discutible del informe de FESS es la afirmación de que el 82% de los fallecimientos se producen en espacios acuáticos sin servicio de Socorrismo.

Nuestros datos muestran que el 65.64% de los incidentes y el 73.30% de los fallecidos se producen en zonas no vigiladas. (Fig.4)


Incidentes
%
Fallecidos
%
En horario de vigilancia
1429
29,80%
484
21,36%
Fuera del horario de vigilancia
201
4,19%
109
4,81%
No vigilado
3148
65,64%
1661
73,30%
Sin datos
18
0,38%
12
0,53%
Total general
4796
2266
Fig.4 – Incidentes y fallecidos según presencia de servicio de socorrismo - (Datos 2013-2018 www.ahogamiento.com)

La diferencia ya es importante, pero es que para una interpretación adecuada se han de estudiar también los datos de forma desglosada por periodos, además de tener en cuenta otras variables más que meramente el total de los datos recogidos. En España y a excepción de las islas Canarias, únicamente se dispone de servicio de vigilancia en playas y piscinas descubiertas durante los meses de verano y, como bien sabemos, la duración de este servicio varía considerablemente según las zonas, pudiendo abarcar desde mayo a octubre o únicamente julio y agosto. Muchos otros espacios acuáticos simplemente ni tienen ni son susceptibles de poder contar con vigilancia profesional.

mes
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Total general
ene
2
26
5
49
69
53
204
6,48%
feb

14
16
46
46
34
156
4,96%
mar

8
35
26
43
80
192
6,10%
abr
7
18
26
61
49
60
221
7,02%
may
1
28
53
71
63
70
286
9,09%
jun
7
50
66
64
119
57
363
11,53%
jul
31
80
68
101
97
90
467
14,83%
ago
67
61
110
105
104
103
550
17,47%
sep
36
56
29
50
64
5
240
7,62%
oct
22
40
35
33
78

208
6,61%
nov
26
8
16
21
54

125
3,97%
dic
22
9
17
21
67

136
4,32%
Total general
221
398
476
648
853
552
3148
Fig.5 – Incidentes en zonas sin servicios de socorrismo - (Datos www.ahogamiento.com)

Según se puede observar en la Fig.5, los incidentes en zonas no vigiladas de junio a agosto son el 43.84% del total. El resto se produce en épocas en dónde la vigilancia simplemente no existe al no ser temporada de baño.

Fallecimientos
Año






mes
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Total general
ene
2
20
2
37
40
26
127
7,65%
feb

10
10
23
20
12
75
4,52%
mar

5
21
21
19
24
90
5,42%
abr
4
15
14
29
28
22
112
6,74%
may

19
31
52
29
23
154
9,27%
jun
3
29
39
47
56
26
200
12,04%
jul
29
60
35
47
60
33
264
15,89%
ago
52
39
43
37
44
45
260
15,65%
sep
27
34
20
15
35
2
133
8,01%
oct
14
24
22
11
36

107
6,44%
nov
20
3
11
7
23

64
3,85%
dic
19
3
11
11
31

75
4,52%
Total general
170
261
259
337
421
213
1661
Fig.6 – Fallecimientos en zonas sin servicios de socorrismo - (Datos www.ahogamiento.com)

En cuanto a los fallecimientos, el 43,59% se han producido en zonas no vigiladas en los meses de junio a agosto. (Fig.6)

Por tanto, cuando se analizan las cifras globales teniendo en cuenta otros factores, vemos que los ahogamientos en zonas no vigiladas suponen alrededor del 50% de los casos recogidos y no el 82% como indica FESS. Si, además, como indicábamos anteriormente, tenemos en cuenta que el número de los incidentes recogidos es apenas un 10% de los reales, el porcentaje real será muy inferior, incluso por debajo del 25%.

Total
Fallecidos
% mortalidad
Total vigilados:
1340
539
40,22%
Total no vigilados:
2658
1486
55,91%
Total
mortalidad
% mortalidad
Playas vigiladas
1076
396
36,80%
Playas no vigiladas
885
464
52,43%
Total
mortalidad
% mortalidad
Piscinas vigiladas
198
71
35,86%
Piscinas no vigiladas
181
124
68,51%
Fig.7 - Relación entre ahogamiento y mortalidad según zona vigilada/no vigilada - (Datos 2013-2018 www.ahogamiento.com)

Y, como vemos en la Fig.7, se hace patente que existe una gran diferencia entre la morbilidad en las zonas vigiladas y las no vigiladas. Ello no hace sino reforzar el mensaje y la necesidad de seguir incidiendo en la enorme importancia que tiene elegir lugares con vigilancia para nuestro baño, tanto respecto a la seguridad, como respecto a la crucial labor de prevención que realizan los servicios de socorrismo y que impide que los incidentes se lleguen a producir. 

¿Qué perfiles de edad se pueden definir y cuál tiene más riesgo?


 Fig.8 – Incidentes de ahogamiento (mortales y no mortales) por tramos de edad - (Datos 2013-2018 www.ahogamiento.com)

En cuanto al perfil de edad (Fig.8) comentar que, efectivamente, la literatura científica viene señalando que en los países más desarrollados se tiende a que la curva de mortalidad en el ahogamiento se desplace hacia las personas de mayor edad, mientras que en las edades intermedias, aparentemente, las cifras se reducen. Como en los casos anteriores, esta tendencia es apreciable también en España y parecen ser varias las causas que pueden tener influencia en este cambio.

Además de los factores puramente demográficos y del aumento en la longevidad, estado de salud y calidad de vida de las personas de más edad, pensamos que un factor a considerar es que los españoles en edades comprendidas entre los 15 y 55 años ya han accedido a una mayor formación acuática, por la popularización de las piscinas y las clases de natación, a menudo incluidas dentro del currículo escolar. También, la población de mayor edad ha incrementado sustancialmente su exposición y contacto con el medio acuático. Todo ello se reflejaría, en nuestra opinión, tanto en una mayor competencia acuática como en una mayor concienciación de la seguridad personal en el agua.

Edad
Incidentes
Fallecimientos
0-18
18,12%
8,27%
18 a 35
21,29%
16,49%
35 a 65
31,41%
35,98%
Más de 65
29,19%
39,27%
Fig.9 – Incidentes y fallecimientos por tramos de edad - (Datos 2013-2018 www.ahogamiento.com)

Si hablamos de los tramos más significativos (Fig.9), vemos que los mayores de 65 años suponen el 29.19% de los incidentes recogidos e implican el 39.27% de los fallecimientos, mientras que el tramo entre 35 y 65 años que supone el 31.41% de los incidentes, produce el 35.98% de los ahogamientos mortales. En cuanto a los menores de 18 años, causan el 18.12% de los incidentes y únicamente el 8.27% de los decesos.

La realidad es que los perfiles con mayor riesgo se situarían entre los 45 y los 75 años, con picos en torno a los 50 y 70 años. Además, hay que considerar que a partir de los 60 años entran en juego otras variables (envejecimiento, patologías, mayor sensibilidad al "conflicto simpático-parasimpático", etc) que modifican sustancialmente el perfil de riesgo, incrementando la morbilidad. 



Fig.10 – Posibilidad de fallecer en un incidente de ahogamiento en función de la edad - (Datos 2013-2018 www.ahogamiento.com)

Nuestros datos demuestran esta tendencia: a medida que la edad aumenta también lo hace la posibilidad de sufrir un incidente de ahogamiento con resultado mortal. (Fig.10). También se observa que, a medida que la edad avanza, las mujeres alcanzan y superan a los hombres en la probabilidad de fallecimiento a partir de los 65 años y en particular a partir de los 80.

El ahogamiento de los niños es un suceso trágico y de gran impacto mediático, de ahí el éxito de Campañas como #OjoPequeAlAgua pero las cifras nos dicen que debemos poner igual o superior esfuerzo en la prevención con las personas entre 45 y 75 años que tienen peores cifras de morbi-mortalidad.

¿Estamos haciendo un análisis correcto?

Por todo lo explicado, es crucial que las cifras, los análisis y los mensajes que se difundan sean lo más rigurosos posibles y estén basados en criterios y procedimientos estrictamente científicos y sin que prime el interés por obtener espacio en los medios y redes sociales.

Para www.ahogamiento.com no es relevante, -aun siendo muy importante para la concienciación pública-, ofrecer cada lunes los fallecidos por ahogamiento como se hace con el tráfico, sino el que la recogida de los datos y su clasificación sea rigurosa y esté basada en una metodología bien definida con criterios fundamentados en las directrices marcadas por los consensos de los estándares científicos que nos permita adquirir un conocimiento profundo y riguroso de la realidad del problema que permita abordar su prevención de manera efectiva.

¿Emitimos los mensajes adecuados?

En nuestra opinión, el Ahogamiento debe ser contemplado como un problema de salud pública global con consecuencias muy graves y abordarse mediante políticas activas de prevención desde las administraciones públicas a través de la creación de un Departamento Interministerial de Prevención del Ahogamiento, que venimos reclamando desde 2011con una planificación y actuaciones similares a las que existen en otros problemas de índole similar, (como el tráfico, con el que tiene muchas similitudes) y con una regulación de la cualificación del Socorrista Profesional de ámbito nacional. 

Recordar que el 20 de Septiembre de 2017 el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad una Proposición No de Ley relativa a elaborar un Plan Nacional en Materia de Socorrismo Acuático que: "lleve a cabo la elaboración, en el plazo máximo de seis meses, de un plan nacional contra ahogamientos que defina una estrategia común contra estos accidentes y permita financiar equipos, materiales, formación y planes de empleo en materia de salvamento y de socorrismo".

Y precisamente para poder abordar las labores de prevención, hay que emitir mensajes adecuados que incidan en los puntos y factores de riesgo principales que se hayan detectado con un análisis correcto y entonces hay que elegir muy cuidadosamente los mensajes y asegurarse de que produzcan el efecto que se pretende conseguir. 

Que los mensajes no sean totalmente correctos o no se ajusten a la realidad, puede tener efectos negativos y comprometer las acciones de prevención y las conductas que deseamos que las personas hagan frente a la seguridad acuática. Por ejemplo, cargar las tintas en las imprudencias de los bañistas, -cuando nuestros datos indican que apenas están presente en el 2% de los casos-, puede producir el efecto contrario al deseado. 

Poner el foco en los cambios de comportamiento. 

Si queremos producir un cambio significativo en el número de ahogamientos, tenemos que poner el foco en los cambios de comportamiento. Somos más propensos a cambiar nuestro comportamiento si estamos motivados positivamente y la mejor manera es proporcionar un marco o un comportamiento de referencia de tal manera que la persona se sienta bien consigo mismo al hacerlo.

Si las personas sienten que el cambio es por su propia elección y están conformes con su decisión, este nuevo comportamiento es más probable que sea sostenible y se interiorice, lo que significa que no requerirá muchas más iniciativas o supervisión externas para mantenerlo. Este ha de ser nuestro objetivo: alentar conductas que nos hagan más seguros en el entorno acuático.

Cuando queremos lograr cambios de comportamiento, en primer lugar, hemos de entender el problema. Una vez que hemos utilizado los datos y la investigación para determinar dónde, cómo y por qué se produce el ahogamiento y cuál debería ser el comportamiento deseado, tenemos que comunicárselo al público al que irá dirigido. Por ejemplo: Sabemos que bañarse en una playa vigilada por socorristas reduce sustancialmente el riesgo de fallecer por ahogamiento. El comportamiento deseado y también el mensaje debe ser: bañarse en zonas con socorristas. 

Y la manera más efectiva de comunicar es: utilizar mensajes positivos, simples, coherentes y repetitivos.

Y para ello, no les digamos lo que no deben hacer, sino lo que sí deben hacer para estar más seguros en el entorno acuáticoCuando se proporciona nueva información, normalmente sólo podemos recordar de manera fiable un par de mensajes, por lo que tenemos que ser muy específicos sobre lo que queremos que hagan. Aún mejor, digámosles qué deben hacer, seamos directivos. No demos lugar a que tengan que pensar en el significado de nuestras palabras. Imaginemos que cada intersección tuviese un signo diferente que significase STOP. Nos pasaríamos el tiempo tratando de averiguar el mensaje en lugar de detenernos. En los mensajes de seguridad pública hay poco lugar para la creatividad. Hay que difundir un mensaje sencillo y positivo y utilizarlo de forma coherente.

Al igual que con la señal de "STOP", con los mensajes "los adultos han de supervisar constantemente a los niños" (#OjoPequeAlAgua) o "bañaté en zonas con Socorristas", y para que el comportamiento se interiorice y se haga automático, tenemos que escuchar las mismas palabras una y otra vez hasta que se convierta en una segunda naturaleza. No queremos que las personas tengan que pensar lo que deben hacer cada vez que quieren ir a la playa o a la piscina. Cuando vayan a un entorno acuático queremos que "se bañen en áreas con socorristas". 

Utilizar todas esta estrategias, sin duda redundará en una mejora sustancial en nuestros objetivos principales: concienciar de la importancia del problema y reducir los incidentes de ahogamiento. 

viernes, 29 de diciembre de 2017

Datos Cierre 2017

Datos y análisis de Ahogamientos del año 2017
Fecha última actualización: 31/12/2017
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INFORME DETALLADO 2017
Descargar Informe Provisional
Acceso a documentación completa

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1.263 Víctimas en 985 Incidentes con 542 fallecidos.
Se superan ampliamente los datos de 2016.



En esta entrada se realiza un seguimiento de los datos de incidentes de Ahogamiento del año 2017, así como un desglose estadístico básico.
Los datos recogen los incidentes ocurridos en el medio acuático en los que existió la posibilidad de que víctima estuviese en peligro vital por ahogamiento si no hubiera salido del agua o sido rescatada e incidentes en los que la posibilidad de sufrir un ahogamiento en el agua estuvo presente. Los datos incluyen los ahogamientos mortales y no mortales.
Debido a la metodología del estudio, no se incluyen los ahogamientos en los que las víctimas son migrantes o refugiados que intentan llegar a España por mar. Estos casos deben ser objeto de un seguimiento de forma separada al resto para evitar que se produzcan sesgos en el análisis.  

Si desea más información o datos detallados para publicación en medios, por favor, contacte con nosotros.

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Todos los datos son propiedad de www.ahogamiento.com  y pueden utilizarse libremente, con el único requisito de citar de forma expresa su procedencia.
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Resumen de datos según pronóstico de la víctima:


HombreMujerSin DatosGrand Total%
Ahogamiento mortal43310954242.91%
Ahogamiento no mortal con hospitalizacion1165917513.86%
Fallecimiento Sin Ahogamiento3250.40%
Lesiones238312.45%
Rescate con necesidad de observación posterior5380.63%
Rescate sin consecuencias2771001639331.12%
Rescate y traslado a supervisión médica60252876.89%
Sin datos110.08%
Traumatismo/TRM165211.66%
Grand Total934311181263

Como observamos, más del 42% de los incidentes recogidos se saldan con un resultado mortal y algo más del 20% de las víctimas son hospitalizadas o necesitan asistencia médica como consecuencia del ahogamiento. Un 30% de los incidentes se saldan sin mayores consecuencias para las víctimas.
Y todo ello se produce a pesar de que la existencia de servicios de Socorrismo hace que las cifras de fallecimientos sean menores. 

Número de intervenciones: 
Destacar que el número de incidentes que se recogen es muy inferior al número real de intervenciones que realizan los servicios de socorrismo y por tanto esta es sólo una aproximación a la realidad del mapa de riesgo de nuestro país, que seguramente es mucho más compleja. 

Basándonos en la recogida de las noticias que se publican con estadísticas sobre el número de intervenciones de algunos servicios según el listado que se muestra a continuación, estimamos que en España se realizan un mínimo de entre 8.000 y 10.000 intervenciones en incidentes acuáticos tan sólo durante la temporada de verano en las zonas de baño vigiladas.


Es por tanto, prioritario establecer un sistema de declaración obligatoria y recogida de los datos de todas las intervenciones relacionadas con incidentes en el agua que permita estudiar el problema en su totalidad. Según un estudio realizado en 2011 en Australia, la posibilidad estadística de fallecer por ahogamiento es 200 veces mayor que la de hacerlo en un accidente de tráfico. 






Mapa con la ubicación de los ahogamientos (pulsar en cada icono para ampliar los datos)





Mapa de ahogamiento de menores 2017



Gráfico 1
Pronóstico de las victimas involucradas en incidentes de Ahogamiento desde el 1 de Enero de 2017

Los varones siguen siendo la población que sufre un mayor número de incidentes
y por tanto las víctimas mortales también son mayoría de hombres: 75% frente a 25%.

En los rescates y ahogamiento no mortales, este porcentaje baja a un promedio de 60% hombres y 40% mujeres, posiblemente porque las mujeres realizan actividades de menor riesgo objetivo, muestran menores habilidades acuáticas o realizan menor actividad en el agua, según indican algunos estudios.




Gráfico 2
Localización del entorno en el que se producen de los incidentes

La mayoría de los incidentes se ocasionan en las playas vigiladas, lo cual es lógico si tenemos en cuenta que la mayor parte de la actividad acuática se produce en los meses de verano, cuando los servicios de socorrismo playeros están activos. El mar y sus diversos entornos (playas, zonas costeras, puertos, etc) es con diferencia dónde más incidentes se producen. 
El alto número de incidentes de las playas vigiladas frente a las no vigiladas se puede explicar además de por el mayor número de usuarios porque la existencia de servicios de socorrismo también supone una mayor disponibilidad de los datos de incidentes no mortales frente a los no vigilados dónde estos datos no se recogen o sólo cuando la víctima debe ser evacuada. 
Otro factor que puede influenciar es que los servicios de socorrismo raras veces son los idóneos para cada playa por sus características y ocupación. Entonces, las actuaciones de los profesionales son principalmente reactivas, es decir, actúan cuando el incidente ya se ha producido, algo que se produce con mucha más frecuencia de lo deseable, normalmente cuando la víctima es detectada en incluso extraída del agua por otro usuario, quien avisa a los socorristas para que realicen el rescate o la reanimación.
Hay que destacar, también, que en las piscinas, (tanto las públicas o privadas que cuentan con servicio de socorrismo y las domésticas o de urbanizaciones no vigiladas), se produce un número estimable de incidentes, que aunque sea menor en cantidad  no deja de ser significativo al tratarse de un entorno controlado y que debería ser mucho más seguro que el medio natural. Esto puede ser un indicador tanto de que los servicios de socorrismo no están adecuadamente dimensionados a las instalaciones, como de que se necesita revisar los estándares de vigilancia y detección de ahogamos que los socorristas de piscinas reciben en su formación y desempeño diario. En las piscinas el que la víctima no sea detectada por el Socorrista en primer lugar, puede ser indicación de una deficiencia en el operativo o en sistema o atención que se presta en la vigilancia
En ese sentido es de destacar que todavía la mayoría de los textos docentes de socorrismo se centran en la preparación técnica del socorrista, el rescate de víctimas y su reanimación, pero dedican muy poco o ningún espacio al proceso de ahogamiento y cómo detectar a una víctima en peligro de ahogamiento. Para establecer un paralelismo, esto es como si un bombero no recibiese formación sobre los distintos tipos de fuego y su comportamiento, y sólo se le formase en el manejo del material de extinción. 



Gráfico 3
Número de víctimas por provincia de ocurrencia del incidente.

Evidentemente las comunidades y provincias con mayor número de incidentes corresponden a las provincias costeras con mayor afluencia estacional en sus playas, pero hay que señalar que Galicia, Asturias y Cantabria, quizá por las particulares características del Mar Cantábrico y su costas, destacan negativamente en cuanto a cifras relativas si las relacionamos con los niveles ocupación. 



Las islas canarias muestran un patrón algo menos estacional que el resto por las características de su meteorología y afluencia de visitantes.
Las costas de Alicante son las que lideran las cifras de incidentes y ahogamientos mortales, seguidas de A Coruña y Tenerife. 



Gráfico 4
Nacionalidad de la víctima

Más del 15% de las víctimas de incidentes son visitantes o residentes extranjeros, de los cuáles más del 50% son ahogamiento mortales y otro 20% fueron hospitalizados. 
Siendo el turismo uno de los mayores motores económicos del país, estas cifras deben hacernos reflexionar sobre la idoneidad de los servicios de socorrismo que proporcionamos y la repercusión que estas cifras pueden tener en el ámbito internacional y en la industria turística. 
Como líder mundial del turismo y del ocio acuático playero, España también debería ser la referencia mundial en cuanto a los servicios de socorrismo y seguridad en el medio acuático.   



Gráfico 5
Tipo de Ahogamiento

En función de las circunstancias del proceso de ahogamiento y los síntomas a su rescate, la víctima es indexada conforme a la clasificación y terminología internacionalmente aceptada por la comunidad científica. Haber aspirado agua indica el inicio del ahogamiento propiamente dicho y casi siempre supone un peor pronóstico y la necesidad de reanimación cardio-pulmonar. Por desgracia, esta situación en casi la más común.
El ahogamiento es casi siempre un proceso multifactorial, en el que concurren distintos factores que condicionan el pronóstico de un incidente (edad, estado físico, nivel de dominio acuático, circunstancias del medio acuático; entorno, etc). Cuantos más factores negativos, peor será el pronóstico (por ejemplo: persona de edad avanzada, con patologías, poca habilidad acuática, etc)
En los casos en que la información no indica claramente que haya signos de ahogamiento; éste no se menciona o se puede sospechar que haya una posible causa o factor coadyuvante de origen orgánico, principalmente en personas de edad avanzada (enfermedad, IAM, ACVA, etc. muy probablemente provocados por el estrés del ahogamiento y no previos a éste), pero las circunstancias pueden hacerlo sospechar, se etiquetan como "posible ahogamiento"
Se considera que la investigación sistemática de las circunstancias de cada incidente y la disponibilidad de los datos de las autopsias pueden arrojar luz sobre este tipo de fallecimientos y cómo incidir en su prevención.
Un número importante de las víctimas son rescatadas en "Pérdida de Control", situación en la cual la víctima no puede salir de la situación de peligro sin ayuda externa, pero en la que todavía no está en peligro vital. La mayoría de estos rescates los realizan los servicios de socorrismo. 



Gráfico 6
Actividad de la víctima en en momento del incidente.

La natación recreativa, es decir, el baño de ocio, es la principal actividad que realizaban las víctimas en el momento de sufrir un incidente de ahogamiento, ello puede ser un indicador de que se rebaja el nivel de atención en la seguridad personal y las medidas de auto-protección frente al ahogamiento. 
También la navegación y realizar actividades deportivas o recreativas cerca o en el agua suponen una alta posibilidad de sufrir un incidente (caídas al agua en piscinas y otros entornos acuáticos), incluidos los accidentes de tráfico en los que los vehículos se precipitan en el agua.
Siempre que hay un medio acuático existe la posibilidad de un ahogamiento.



Gráfico 7
Reanimación de las víctimas.

Cuando se produce un incidente, el tiempo que la persona permanece en falta de oxígeno y hasta que se inicia las maniobras de Soporte Vital Básico son determinantes para el pronóstico de la víctima
Afortunadamente más del 41% no requirieron reanimación, y el 20% recibieron RCP por los servicios de socorrismo o personas en la escena y posteriormente soporte vital avanzado por los servicios de emergencia. Sin embargo un 20% fue recuperado ya cadáver
La presencia de servicio de Socorrismo o personas que prestan una RCP inmediata es un factor clave en la supervivencia. Sin embargo, hay estudios que cuestionan que la preparación o el entrenamiento de los socorristas sea el adecuado así como propuestas para que la RC se realice ya en la embarcación de rescate, sin esperar a llegar a tierra. 

Aprender cómo hacer una RCP está al alcance de todos y es una habilidad con la que se puede salvar una vida en una situación de emergencia. 



Gráfico 8
Presencia de servicio de Socorrismo o Vigilancia

El 61% de los incidentes se producen en lugares sin vigilancia
, si bien este porcentaje hay que matizarlo y analizarlo en función de otras variables, debido a que una parte de los incidentes ocurren fuera de la temporada de baño o en ubicaciones en las que la vigilancia no siempre es posible o simplemente son entornos no susceptibles de poder tenerla (ver gráfico 2 "Localización").

Una gran parte de los incidentes se podrían prevenir con medidas de prevención y concienciación en la importancia de la auto-protección, sin olvidar las medidas de protección física en el acceso al agua (barreras, vallados). 
Debemos tomar conciencia que un simple cubo con agua, la bañera de casa, o en cualquier lugar en dónde exista agua, se puede producir un incidente de ahogamiento.



Gráfico 9
Condiciones del medio acuático y banderas

Poco más del 10% de los incidentes se producen en malas condiciones del agua o con Bandera Roja, y otro 18% son con bandera amarillaA pesar de la justificada importancia que se da a los incidentes cuando hay banderas roja o amarilla, los datos parecen indicar que estos incidentes suponen un porcentaje pequeño, aunque importante, y es indudable que se saldan con peores pronósticos, además del mayor riesgo para las víctimas y también para los rescatadores. 
También implican un mayor componente conductual, debido a la intencionalidad del bañista de entrar en el agua en circunstancias más peligrosas, que o bien no se perciben como tales o suponen una infracción intencionada de las normas elementales de auto-protección, cuando no de claro desafío a las prohibición del baño que supone la bandera roja. 
No deja de ser un obstáculo para la interpretación de los datos el que en más del 50% de los incidentes en estado del agua no se menciona. Sin embargo, esto no se puede interpretar como que las condiciones fueran normales o no tuvieran influencia en el incidente. Pueden serlo en algunos de ellos, pero en otros en los que las circunstancias así lo podrían dar a entender, no se anota porque los datos de la información disponible no son suficientes para hacer posible esta clasificación.





https://www.seguridadinfantil.org/seguridadinfantilenpiscinas

#seguridadinfantil


DATOS DE MENORES DE 18 AÑOS 
(Estudio que se realiza con la colaboración de ABRISUD)



Gráfico 10
Incidentes con menores de 18 años

Los menores implicados en incidentes suponen un 17% del total de las víctimas y casi el 8% de los fallecimientos totales. Aunque la cuota demográfica de los menores de 18 años está en torno a ese mismo porcentaje (18%), no podemos obviar que es una población en la que el ahogamiento supone globalmente la segunda causa de muerte accidental, (tan sólo por detrás de los accidentes de tráfico).
Un porcentaje importante de los menores son hospitalizados como consecuencia de un ahogamiento y a pesar de la plasticidad neurológica de los niños, las secuelas pueden ser graves y precisar cuidados de por vida. 

Gráfico 11
Fallecidos por edad en menores de 18 años

Cuando se analizan los fallecimientos de los menores observamos que existe un pico entre los 1-4 años, cuando los niños comienzan a andar pero todavía no tienen autonomía en el agua, que disminuye hasta que nuevamente repunta al comienzo de la adolescencia cuando aparecen comportamientos de mayor riesgo y menor supervisión adulta.
Concienciar a los adultos en la importancia de la supervisión continua es una de las piedras angulares para reducir las cifras de niños ahogados. 



Gráfico 12
Localización de fallecimientos de menores de 18 años

Las piscinas domésticas son las que presentan un mayor número de ahogamientos mortales en menores, principalmente los más pequeños. 
Las piscinas públicas con vigilancia también contribuyen a engrosar las cifras, algo que parece contradictorio, pero que no hace sino reafirmar el hecho de que las piscinas públicas se utilizan a menudo como "guardería" de niños con escasa o inexistente supervisión adulta
Recordemos: la responsabilidad de la supervisión de los niños es de los adultos, el Socorrista es una capa adicional de protección.  




Gráfico 13
Factores de riesgo implicados en el ahogamiento de menores de 18 años

La falta de supervisión adulta está directamente relacionada con el 25% de los incidentes de ahogamiento de menores y teniendo en cuenta que la más de la mitad de los casos las noticias no recogen datos fiables sobre las circunstancias, seguramente esta implicación sea aún mayor. 
Todos los estudios apuntan que la supervisión adulta es el factor más importante y afecta a prácticamente el 100% de los incidentes de una u otra manera. 
La falta de protección o la violación de las normas de seguridad (por los menores o los adultos responsables) tienen también peso importante en los incidentes y su pronóstico. 
En la prevención del ahogamiento y especialmente en los niños, se han de articular varias "capas de protección": supervisión adulta; barreras de acceso al agua; dispositivos de flotación homologados; enseñanza de habilidades acuáticas; aprendizaje de la RCP por los cuidadores; etc. de modo que se consiga reducir al mínimo la posibilidad de ocurrencia de un incidente y, si ocurre, poder detectarlo e intervenir a tiempo.


jueves, 29 de junio de 2017

Informe Nacional Ahogamiento de Menores Enero 2013 a Junio 2017

 Informe Menores


El ahogamiento en los niños y menores es uno de los sucesos más trágicos que puedan darse y que causa un tremendo impacto en el núcleo familiar y su entorno.

La probabilidad de que un niño fallezca por ahogamiento se incrementa entre los 12 y los 48 meses, cuando adquieren las destrezas motoras suficientes como para andar y empezar a desenvolverse solos, ya que en ese momento la supervisión de los adultos se relaja en una gran medida. El ahogamiento es la principal causa de muerte accidental en niños entre 5 y 14 años en todo el mundo.

En Estados Unidos es la segunda causa de muerte accidental entre los niños de 1 a 4 años con una mortalidad de 3 casos por cada 100.000. En algunos países asiáticos o africanos los índices de muerte son de 10 a 20 veces más elevados (1).

Del estudio preliminar de los datos se pueden resumir varios hallazgos cualitativamente significativos:

‐ Los varones se ahogan en una proporción superior a las mujeres en cualquier grupo de edad.

- Más del 70% de los ahogamientos son mortales o bien precisan de hospitalización 

‐ La mayoría de los ahogamientos de menores se producen en las piscinas domésticas no vigiladas y playas.

- Por cada fallecimiento por Ahogamiento, se estima que otro menor presentará secuelas más o menos permanentes por el resto de su vida

- Los principales factores de riesgo son:
- La falta de supervisión adulta cercana

- La ausencia de sistemas de protección que impidan a los menores acceder al agua: Vallado de piscinas, etc.


Descarga el informe completo en este enlace: 


Recursos para la prevención del Ahogamiento Infantil


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Con la colaboración de: 
 http://www.abrisud.es/